viernes, 21 de noviembre de 2008

Lo que necesitamos ...

               La verdad  ,...   con esta red en la que tan a gusto estamos atrapados  ,...no hay que devanarse mucho los sesos  para responder  a la inquietud  de los que  ven  como se encogen  sus patrimonios   :

Un metro cuadrado 
de tierra es bastante

,   
un metro cuadrado, 
con tapia de piedra 
todo él rodeado.

Que la gente sepa 
que todo eso es mío 
y nadie se atreva 
a entrar sin permiso 
y, dentro, un manzano 
o tal vez una parra 
Para refugiarse 
en su sombra en verano 
con una guitarra, 
pues no cabe un piano.

Un metro cuadrado 
sembrado de hierba 
y en él recostarme 
un poco encogida,
rozando la piedra.

Un libro en las manos 
con estampas viejas 
y canto dorado: 
Cuentos de Calleja.

Se escucha un grillo
Oculto en la parra
Un cri-cri que accompaña
Su canto sencillo
Son hermano grillo
Y hermana cigarra
Sobre mi cabeza

Se ve el cielo mío,
Todo el cielo propio
Y poder mirarlo
Sin pedir permiso
Con un telescopio

Y bajo mis pies
Un metro cuadrado
De mi propia tierra
Hasta el fondo adentrado
Para que me entierren
Bajo la maleza
Junto a mi guitarra
De pie o de cabeza


Que paséis un buen fin de semana  ,....  y por supuesto no se os ocurra  ir  a un museo   ....  :



1 comentario:

Anónimo dijo...

Arthur C. Clarke (el famoso guionista de 2001 una odisea ...) era aficionado a las matemáticas y haciendo cálculos se dio cuenta de que el número de hombres que han habitado (y habitan) la tierra era semejante al número de estrellas de nuestra galaxia (la Vía Lactea).

Sobre el austero metro cuadrado de Sisa, el desmesurado Clarke escribió: "por cada hombre que jamás ha vivido luce una estrella en nuestro universo local. La mayoría de esos soles tiene planetas circundándolos. Así, con toda seguridad, hay suelo suficiente en el firmamento para ofrecer a cada miembro de las especies humanas su propio mundo particular: cielo o infierno".

Tal vez ese sea el paraíso que prometen todas las religiones cuando todo termine, elegir un planeta y pasar una eternidad amueblándolo y poblándolo de criaturas. Ya me imagino que en la cola de espera del juicio final algún espabilado haría negocio vendiendo las coordenadas del planeta de Keira Knightley. En la era de los viajes espaciales es una información interesante.

Y bravo por Peter Green.

Chet.

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